El Lechero – Lo Tengo Que Dejar Morir

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El Lechero – Lo Tengo Que Dejar Morir

El lechero

El lechero

Que vaina, en este negocio de hacer humor uno se pone cabeza dura a veces.

Tengo un chiste sobre la antigua profesión de lecheros, y porqué todos los chistes que se hacen sobre infidelidades es con ellos, como que han adquirido una fama de satisfacer a señoras casadas insatisfechas por sus maridos, que es un poco chocante con la imagen que uno tiene de un lechero que es un señor mayor con cara de bueno, y que le pasa la mano al gatito que está en la entrada de la casa, etc.

El tema es que el chiste no me acaba de cuadrar, las risas que obtengo no me satisfacen, pero ya estoy un poco molesto porque a esta rutina le he dado la vuela de mil formas.

Traté de hacer esta rutina para Cuentos Para Enamorar, el show que hicimos en Hard Rock Café en febrero 2014, y al final no me llenó y lo dejé. Volví a Hard Rock en octubre del mismo año, y desempolvando ideas viejas retomé esa. Se la envié a Juan Manuel Abreu, Gokú, un amigo desde el colegio que tiene una mente brillante y se la pasa todo el día trabajando con fósforos, y su trabajo de medio tiempo, es de vez en cuando me coge el teléfono para decirle una idea que tengo y entre los dos tiramos ideas, y después de 5 o 10 minutos de risas entre los dos, trancamos el teléfono y vuelvo a escribir con una mente más clara.

Pues Gokú vio lo que tenía escrito sobre los lecheros y me dijo: “La esposa del lechero, ¿con quien le es infiel?, y además qué pasaría si el lechero se casa con una hija del pollero, porque es la figura en nuestra cultura que tiene mala suerte, y el lechero tiene buena suerte?”. No hay más que hablar, eso me dio un ánimo y una fuerza para llevar ese chiste a lugares inimaginables, cuando terminé de escribir no pude con la emoción. Tengo que probar esto ya.

Esa misma noche fui a Casa de Teatro y le pedí a Alexandro Seguí que me dejara introducir el evento, y de los más de 20 minutos que hice, el lechero produjo un silencio abismal. Al otro día volví y le pedí lo mismo al show de La Guagua, el lechero volvió a fallar. Llegó el día de Hard Rock Café, y después de varios días de trabajo, el chiste tiene una sola risa fuerte con una introducción muy larga. En conclusión, no vale la pena. Hasta aquí llegó. Estoy harto de tener esperanzas con este chiste. Acabo de ver la grabación del show de Hard Rock y acabo de eliminarlo del repertorio, y lo moví de folder en la computadora a uno que se llama “Para El Libro”, son todas esas ideas que me encuentro graciosa, pero por alguna razón frente a un público no me cuadran.

Oficialmente lo dejé morir, pero debo confesar que siento rabia. Le metí empeño para que funcionara, pero el desgraciado nunca lo hizo. Jódete Lechero.

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