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Lecciones Que Aprendí En Colombia

Estuve 3 días en Bogotá y mi vida ya es un poco mejor gracias a ese viaje. Fui invitado al Festival Internacional de Humor de Caracol TV, uno de los festivales de humor más importantes de toda América Latina. Disfruté mucho las atenciones recibidas, la organización en los estudios de televisión y la profesionalidad de todos los involucrados. Será uno de los mayores honores volver a ser invitado. Hice tres rutinas de cinco minutos frente al mismo público, porque saldrá al aire en tres días diferentes. A diferencia de otros humoristas hice las tres rutinas con la misma ropa, porque siempre tengo la misma ropa. Los demás hacían cinco minutos y van a cambiarse, cinco minutos y van a cambiarse, cinco minutos y se cambian para irse al hotel. Otra ventaja más de usar camiseta negra y jeans todo el tiempo. SOY UN GENIO!

Tuve la oportunidad de compartir con personas maravillosas, con una hermosa cultura y con una ciudad que me dejó encantado, sobre todo por la cantidad de área verde que tiene. Todas las avenidas tienen grandes isletas verdes, en cualquier esquina hay parques públicos, parques para juegos de niños, fuentes, jardineras y frondosos árboles. Definitivamente es hermosa. Pregunté cuál es el mayor problema de esa ciudad, y todos sin pensarlo dos segundos dijeron “El tránsito!”, y debo darles la razón. El gobierno debe buscar más soluciones porque los ciudadanos de Bogotá pasan gran parte de sus vidas en un tapón de vehículos (o como dicen ellos un trancón).

Un segundo gigantesco atractivo de Bogotá: El Clima. Como habitante de costa caribeña que vive sudando y con humedad, esta ciudad presenta una temperatura media de 15 grados celcius, aquí viene la mejor parte, LOS 365 DÍAS DEL AÑO!! Es la cosa más deliciosa del mundo. Nunca te quejas de que no puedes hacer algo por el frío, tampoco por el calor. Creo que si un día vivo allá será primero que nada por el clima.

Aquí una foto mía con Iván.

Aquí una foto mía con Iván.

Pero en este viaje no compartí solo con Caracol TV y el Festival. Resulta que en este año 2014 tuvimos la suerte de recibir un show del hu
morista colombiano Iván Marín, aquí en Santo Domingo en el Blue Mall. Hizo un excelente trabajo, conectó muy bien con los dominicanos, y después nos conocimos y mantuvimos el contacto.

Antes de ir a Bogotá le escribí para avisar mi visita, y para pedirle cualquier oportunidad de subir a un escenario y tratar de hacer reír a los colombianos. La respuesta fue inmediata y positiva. Dos horas después de aterrizar se presentaron la Agencia Central de Comedia @ACComedia en Revolution Bar, un sitio súper cool donde entraron 400 personas con muchas ganas de reír.

La Agencia Central de Comedia está compuesta por Iván Marín@ivanmarinsoyyo, Paulo Hernández @elpadafaca, William Aguirre @aguirrense, Freddy Beltrán @freddy_beltran y Adrián Parada @adrianparadais. No pudo estar Adrián Parada y no tuve el placer de conocerlo, pero si estuvieron los otros cuatro. Este show tuvo un opening de un artista extranjero, directo desde la República Dominicana, recién acabado de llegar, (y aún sofocado por el mal de altura. Bogotá está a 2600 metros sobre el nivel del mar). Así fue como me vi llegando del aeropuerto, iniciando la noche frente a un público que me dio sus risas por 15 minutos, y me dejaron con las ganas de seguir por lo menos 2 horas más.

bogota (2)

William Aguirre, Carlos Sanchez, Iván Marín, Paulo Hernández y Freddy Beltrán.

Entonces luego vino el show de ellos y paso a describirles.

William Aguirre es un comediante muy agradable, muy querido por el público, es fresco, con buenas pausas, buenos silencios y buen volumen de voz. Yo soy fanático del humor simple (que algunos llaman tonto), como los “one-liners” o chistes de una sola línea. Pocos segundos después de William iniciar dijo “Yo soy medium de camisa, 30 de cintura y 40 de zapatos… Y porqué les digo esto? Porque quiero que la gente diga: Él dio la talla”. Con esto me compró, y el resto de su set fue maravilloso.

Siguió Iván Marín y aunque ya lo vi en su show de Blue Mall, fue igual de agradable verlo de nuevo. Tiene gran presencia escénica, es demasiado gracioso, excelentes rutinas y es un experto en súper héroes, sobre todo Batman. Tiene gran capacidad frente al público, por eso mostró mucho dominio al venir a Santo Domingo.

Tercero en cartelera fue Paulo Hernández. El cupido de la comedia me flechó. Este tipo me dejó fascinado. Excelentes gestos, expresiones de la cara y expresiones corporales. Cerró con un chiste sobre la película Ghost que es una de las rutinas más graciosas que he visto en mi vida. Involucró mucho al público que para mi siempre es una gran habilidad, fue traduciendo las cosas que decían Demi Moore y Patrick Swayze que me estaba sacando el aire de la risa, esa rutina me hizo su fan de por vida.

Cuarto: Freddy Beltrán. Perdonen porque voy a ser grosero. Este tipo le sacó la mierda al público. Desde que inició hasta que terminó fue agresivo con la gente, no los dejó respirar. Tumbó las paredes. Habló muy extenso sobre el Transmilenio, los autobuses que transitan en Bogotá, y yo nunca me he subido a uno y estaba malo de la risa.

A mis queridos lectores, cualquiera de los cuatro que deseen buscar en youtube, será una buena idea.

Gracias chicos por su amabilidad y espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar pronto. Tienen un amigo en el Caribe.

¿Qué hice antes del viaje?

Busqué obsesivamente rutinas que siempre funcionan, y luego traté de hacer tres combinaciones que sumaran cinco minutos cada una. Fui a Casa de Teatro, fui a Camden, las probé en los shows de Hard Rock Café y las probé en presentaciones privadas. Grababa las presentaciones y luego las escuchaba en mi casa. Sumaba el tiempo de cada una para ver si estaba lejos de los cinco minutos. Tenía tantas opciones a elegir que estaba bien ofuscado, todas las noches probaba las rutinas de una manera diferente y nunca estaba satisfecho. “Si este chiste lo pongo aquí debe llegar casi a cinco minutos, y así este otro chiste que es bien largo lo uno con este otro chiste que es bien corto, y los dos son fuertes, ahí debo andar por cinco minutos. Eso es. Esta noche lo probaré así”. Al otro día probaba otro cambio, al otro día otro cambio, y así hasta el día de la grabación en el estudio de televisión estaba pensando en cambios. Fue un proceso obsesivo de mi parte. Lo reconozco.

¿Cómo me fue?

La primera rutina me tomó trabajo arrancar, pero finalmente se rieron mucho, la segunda fue mucho mejor, y la tercera fue excelente. Obviamente los chistes que estaba haciendo recientemente son los de mi esposa y mis hijos, o sea que la mayoría fueron sobre ese tema porque son los temas que tengo fresco en el momento y se que me saldrán mejor. Cuando salí al set de televisión me encontré con un público en su mayoría joven, universitario, quizás algunos adultos pero en su mayoría joven. Estoy seguro que el 80% o más de los que estaban ahí no tienen hijos, probablemente tampoco están casados.

De esto saqué el primer punto a tener pendiente. Debes tener la flexibilidad de cambiar el material en el momento, si tu relación con el público lo amerita.

Yo tengo excelentes rutinas sobre los novios, sobre los adolescentes hablando por teléfono cuando están enamorados, de que te da vergüenza ir al baño de la casa de tu novia, etc. Esas son las cosas que esos jóvenes están viviendo ahora. Ese era el tema del que tenía que hablarles y quizás la conexión hubiese sido el doble de rápida y las risas hubiesen sido mucho mayores, pero me obsesioné tanto con las rutinas que preparé antes de viajar, que mi cerebro no quiso buscar otras opciones.

Es por eso que los comediantes que aún no somos mundialmente famosos debemos tratar de tener todo o casi todo nuestro material fresco y a mano para poder usarlo en cualquier lugar necesario. Louis CK, Chris Rock, Doug Benson, son ejemplos de humoristas que preparan su material, hacen gira, lo graban, y luego no vuelven a tocarlo jamás y preparan un show nuevo. ¿Porqué? Porque la gira es ante decenas de miles de personas, luego el show sale en HBO o en Showtime o en Netflix, luego está a la venta en DVD o en iTunes, y un tiempo después puedes verlo por pedazos o entero en Youtube. La mayoría de los seguidores de Chris Rock se conocen de pies a cabeza su rutina de cómo controlar el problema de las armas en Estados Unidos, poniendo el valor de cada bala en cinco mil dólares. Igual pasa con la rutina de Awesome Possum de Louis CK, igual pasa con la rutina de los dentistas de Bill Cosby o su rutina de cuando un borracho va al baño a vomitar. Cuando ellos se presentan ya la gente los siguen, los quieren y conocen todo lo que han dicho, y los fans quieren saber qué traen de nuevo.

Es como cuando te encuentras con un amigo y le preguntas cómo estás, y él  te dice “Pues bien ya tengo un hijo”, y tu le respondes “No, ya eso lo se, pero me enteré que tu esposa está embarazada de nuevo. Te felicito”.

Cuando nosotros estamos frente a un público que no conoce nada de uno, tenemos que crear esa relación. ¿Cómo se hace? Conversa con ellos, preséntate, y háblales de las cosas que les interesen. Dependiendo de quienes son debes tener un abanico de temas siempre a mano.

Con esto pude confirmar otra cosa que aprendí en Los Ángeles en el año 2007:Tu relación con el público es más importante que tus chistes. La noche antes de la grabación del Festival del Humor fui al Bar Revolution, al show que describo más arriba con los cuatro amigos y colegas colombianos. Les dije que me encantó la experiencia y recibí muchas risas, pero sentí que me tomó unos minutos conectar con el público. ¿Cuál fue la razón? Tenía solo unos 15 minutos, y era mi única oportunidad de probar ante un público colombiano las rutinas que iba a hacer al otro día en el estudio de televisión. Me concentré en hacer mis tres sets de cinco minutos que suman quince, me despido y me voy. Subí y traté de hacer solo eso, al final incluso no me dio tiempo, y traté de forzar un poco para terminar esas tres rutinas y darme cuenta si todos esos chistes causan risa en los colombianos. Además, se agrega que tengo tanto tiempo trabajando para crear una relación con los dominicanos que a veces siento que al segundo de subir al escenario ya estoy conectado con la gente. Quizás eso me ha hecho perder un poco la costumbre de primero relacionarme con la gente. Por esto último y por estar obnubilado con las tres rutinas de cinco minutos, me olvidé de la cosa más importante en el stand up comedy:Debes crear una relación con el público.

En Colombia nadie me conocía, absolutamente nadie, y aunque las rutinas que llevé las he hecho mil veces y se que dan risa, mientras estoy hablando de mi familia y mis hijos, el colombiano está pensando “¿quién es él?”, “¿qué hace aquí?”, “¿viene por un tiempo o viene a vivir a Bogotá?”, “¿Se habrá montado ya en un Transmilenio?”. Uno debe aclarar un poco esas interrogantes idealmente de manera graciosa, pero podría afirmar que no obligatoriamente. Lo importante es relacionarte con ellos, que te conozcan, y luego que saludaste y se dijeron mutuamente “ok, mucho gusto”, entonces dale tus rutinas.

¿Cuál es la herramienta más poderosa que existe para evitar estos inconvenientes? Estar Relajado.

Hace poco leí una entrevista del actor y comediante Bill Murray quien dijo algo que me encantó, y cito de manera no textual: “Absolutamente todo lo que hagas en la vida, lo harás al máximo cuando estás completamente relajado. Eso es lo que he aplicado en la actuación”.

Yo duré tantos días martillándome la cabeza sobre los cinco minutos de rutina que no pude verlo desde otra perspectiva. Estaba obsesionado con ese grupito de chistes que me dio trabajo salirme y usar los otros, y tampoco pensé en presentarme ante la gente y hacer una conexión con ellos. El bosque no me dejó ver el árbol. Si lo hubiese tomado más suave, hubiese podido decir en el momento “No. Esta rutina no va. Aquí va esta otra”, o sino “Tengo que hacer 15 minutos, pues haré 13, y me tomaré dos minutos para que la gente me conozca.”

Uno de los productores me dijo que algunos humoristas extranjeros aún en la tercera rutina estaban tratando de conectar con el público. Es algo muy común que nos pase en este trabajo. No importa qué tan pendiente y aprendido lo tengamos, llegan algunas situaciones que te hacen olvidarlo por completo.

De nuevo, no me fue mal, siento que me fue muy bien y siento que obtuve risas muy fuertes y pausas de aplausos que es una excelente señal, pero ¿porqué conformarse con 70, 80 o 90% si ves al alcance de tu mano el 100%?

Espero esto les sirva a todos los que quieran hacer comedia o dirigirse a un público. Bogotá espero volver a verte pronto.

Ustedes, vean ahora a cualquiera de los cuatro comediantes de los que les hablé.

Abrazos y que vivan las risas.

Carlos

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