Sorpresa de Cumpleaños Fallida

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Sorpresa de Cumpleaños Fallida

Marzo es el mes de mi cumpleaños. No entiendo porqué la primera opción que llega a la cabeza de cualquier ser humano al momento de hacer algo para una fiesta de cumpleaños, es una sorpresa. Mucho menos entiendo cómo hay gente que todos los años le hacen una sorpresa y todos los años se sorprende. ¿Nunca pasará por la cabeza de esa persona pensar “wuao, tengo cinco años de corrido recibiendo sorpresas. Las probabilidades indican que esto continuará el año que viene”?.

En el caso de mi familia era peor, pues mi Padre le preparaba a mi Madre no solo una sorpresa todos los años, sino la misma sorpresa todos los años. Mi Madre que era tan bella, todos los años lucía sorprendida pero era para no hacerle el desaire a mi Padre. Todos los años íbamos a cenar al Restaurante Vizcaya y todos los años pedíamos postre y el mesero tomaba la orden, pero nunca llegaba con los postres sino que llegaba con un bizcocho y acompañado de todos los meseros cantando. Mi Madre comenzaba “No. Y esto?”, yo como con 8 años a veces quería decirle “Lo mismo del año pasado por Dios”.
Un día mi madre decidió tomar la iniciativa conmigo y me preparó una sorpresa. Si no me equivoco fue la única y digamos que no todo salió a la perfección.

Se pasó varias semanas antes preguntándome el teléfono de mis compañeros más cercanos del colegio. Yo preguntaba “¿Para qué quieres el teléfono de ellos?”, “Para tener sus contactos por si acaso un día te tengo que llamar a la casa de alguno de ellos, por ejemplo”. Recuerden que en esta época no había celular.
Llega el día de mi cumpleaños, un domingo, y vamos a juntarnos la familia en la Casa de España. Todo está fríamente calculado para entrar y en la piscina encontrarme con todos mis amigos. La idea estaba buenísima, pero algo pasó: Algunos de mis amigos no estaban en la lista de invitados por error, y cuando estamos en la puerta de la Casa de España veo a dos de ellos, Davy y Manzano, al lado de la entrada, sentados en la grama, cuál botados cuasi indigentes. Me desmonto del carro y voy donde ellos “¿y ustedes qué hacen aquí?”, me responden con una voz de desánimo “Felicidades”. Obviamente mi siguiente pregunta fue ¿Cómo así? y a partir de ahí me hicieron la historia.

Mi madre les dijo a todos mis amigos que me esperaran en la Casa de España para cuando nosotros llegáramos. Como algunos de ellos no estaban en la lista de invitados, no los dejaron entrar. Para no dañar la sorpresa no querían esperar afuera donde iba a verlos, sino adentro, y de la única forma que podía pasar eso era volándose el muro. Inmediatamente después de realizada esta acción, los guardias del sitio los devolvieron, por lo menos fue por la entrada y no por el muro de nuevo. Tuvieron que como quiera esperarme afuera, donde los vi, pero sin posibilidades de volver a entrar.

Las primeras dos horas de mi cumpleaños sorpresa fue tratando convencer al Gobernador de la Casa de España para que por favor dejara que mis amigos pudieran estar en mi cumpleaños, y que ellos hicieron eso por querer darme la sorpresa, pero que no había maldad.
El Sr. Gobernador me hizo indicarle cuáles eran, y después de señalar a los acusados cual asistente de narcotraficante que señala a sus superiores para disminuir la pena, logramos que pudieran quedarse por ese día. El Sr. Gobernador, español muy mayor, delgado, canoso, y con un dedo índice como de 2 metros de largo, por lo menos desde mi óptica, me dijo con ese dedo, que a partir de mañana tenían prohibida la entrada a la Casa de España.

Mi Padre le agradeció mucho el gesto, luego trató de agradar a mi Madre de mil formas, ya que estaba triste por el fallo en los planes, y nosotros tuvimos la nueva historia para hacer el lunes en la escuela: la de estos dos idiotas que trataron de volarse el muro de la Casa de España y los agarraron.

Por lo menos si diré algo para crédito de mi querida Madre: Me sorprendió.

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